Un mes y once días estuvo cerrada la Cámara de Representantes por el "receso invernal". Volvió este jueves con 39 diputados en sus bancas, treinta y pico de intendentes haciéndose la selfie en la puerta y una silla vacía adelante: la de Carlos Rovira. Tres horas y media de sesión, más de sesenta expedientes incorporados, y una Cámara que terminó votando casi todo por unanimidad (lo que nos da una pista de que en diez bloques nadie discutió en serio o nadie leyó bien la letra chica de lo que votaba).
Por si alguien lo necesita así está repartida la Cámara actualmente: Movimiento por lo que Viene (Passalacqua, 17 bancas, Szychowski presidente), Encuentro Misionero (Rovira, 6), Libertad Avanza (4), PAyS y UCR (3 cada uno), y el resto repartido en monobloques y bloques de dos. Diez bloques, ninguno con mayoría propia.
Con eso en la cabeza, esto es lo que dejó la primera sesión pospresupuesto.
La interna se juega con reglamento, no con micrófono
Szychowski abrió la sesión con una reflexión sobre "la silla vacía": una banca, dijo, representa a miles de misioneros, y verla vacía "es muy feo". El destinatario silencioso era obvio.
Después, el diputado Arjol pidió incorporar un beneplácito y terminó hablando quince minutos de renuncias en blanco, teoría de los juegos y un caso judicial de San Luis, para pedir que la Presidencia identifique a quien presente renuncias en blanco de acá en más. Sin nombres, sin pruebas, girado a comisión.
Golemba mereció su espacio en la sesión: Samantha Stekler presentó una declaración por el caso, con una breve mención de Bárbaro más tarde.
Presupuesto 2027: la cifra de Pastori, contra la del año pasado
José Luis Pastori presentó el proyecto de Presupuesto (expediente 11.033/26) con los números de siempre: 62,95% a inversión social, 11,64% a infraestructura, servicio de deuda del 0,67% de los ingresos corrientes. Lo dijo como si fuera una marca de identidad de la gestión frente al ajuste nacional.
El contraste que nadie mencionó en el recinto: el Presupuesto 2026 (el vigente, aprobado hace apenas diez meses) destinaba 69,17% a inversión social y 9,8% a infraestructura. Es decir que la participación de la inversión social en el gasto total bajó más de seis puntos de un ejercicio a otro, mientras subió la de infraestructura. Básicamente más "obra pública", menos gasto corriente social.
Marandú sobre la mesa: para quien no siga el tema día a día, es una sociedad del Estado que la provincia creó en 2011 para prestar servicios de telecomunicaciones y conectividad, incluida la satelital, en toda la provincia; o sea, en el papel sería exactamente lo que el nuevo proyecto de "Misiones Conectadas" busca resolver por otra vía. Así comenzó la crítica de Stekler (LLA): cuestionó que el texto del proyecto de ley no mencione ni una vez a esa empresa. El dato de capital que citó de memoria se puede confirmar en el Boletín Oficial de agosto de 2024, que registra un aumento de capital de Marandú a $7.589.542.334, casi calcado a los "7.500 millones" que citó, y se aprobó igual, con LLA como único bloque en contra.
Ahora, hay una grieta interesante entre lo que dice el proyecto y lo que dijo su propio defensor en el recinto: Alejandro Arnhold, como miembro informante, mencionó explícitamente a Marandú en su discurso como antecedente de conectividad satelital provincial ("la provincia de Misiones ya ha comenzado a implementar soluciones de conectividad satelital a través de Marandú"). O sea que la crítica de Stekler es literalmente cierta sobre el texto legal (no la nombra) pero quien defendió el proyecto de palabra sí la nombró, sin explicar por qué esa mención no está en la ley.
El fondo vial para arreglo de Rutas Nacionales: lo que hay que saber antes de creer cualquier relato
Este tema tuvo y tiene repercusión, por eso conviene ordenar el contexto antes que el relato de cualquier diputado, porque los dos que hablaron de esto en la sesión (Fonseca y Báez) usaron datos parciales y verdaderos al mismo tiempo.
Primero el marco, resumido de una cobertura propia sobre el tema que hicimos en Misiones Informa: el impuesto a los combustibles que hoy se llama ICL (antes ITC) es coparticipable por ley, junto con un segundo tributo más chico, el IDC. Entre los dos representan un porcentaje fijo del precio del combustible igual en cualquier surtidor del país (no hay diferencia estructural entre lo que paga Misiones y lo que paga Buenos Aires por ese concepto). Lo que sí es específico de acá es la mal llamada "aduana paralela" (Resolución 56/07), que realizaba un cobro provincial sobre camiones que ingresan a la provincia, lo que encarecía el flete de todo lo que entraba, incluido el combustible; en teoría está suspendida desde julio de este año, y en principio está previsto una prórroga hasta julio del 2027. Hasta el momento nadie confirmó el dato de cuánto bajó el precio en el surtidor por esa suspensión, eso sin sumar las infinitas tasas municipales, que rara vez se llaman "tasa al combustible" pero que lo encarecen como: tasa vial, de seguridad e higiene, de servicios urbanos, etc. Todo eso empujan el precio hacia arriba sin que quede a simple vista de dónde sale el aumento.
Fonseca (UCR) planteó que Nación retiene fondos del ICL que por ley debían ir al Sistema Vial Integrado (SisVial) para mantenimiento de rutas, con una subejecución del 73% desde 2023. Esa parte es verificable: informes basados en documentación oficial de estas últimas semanas muestran que entre 2024 y mayo de 2026 el SisVial recaudó cerca de $1,5 billones y ejecutó en obras apenas unos $394.000 millones (alrededor de un 74% sin ejecutar, con más de $1 billón en Letras del Tesoro). El reclamo tiene base real y es parte de una pelea más grande entre Nación y gobernadores (incluido Passalacqua) que en 2025 rechazaron un canje de fondos por responsabilidad de rutas y lograron media sanción en el Senado para una coparticipación sin condiciones.
Pero Báez (LLA) agregó, un rato después, el dato que Fonseca no dijo: de lo que sí se repartió, Misiones fue proporcionalmente la provincia más beneficiada, con un 16% del total (por encima de Buenos Aires y la Ciudad). Ese dato también aparece en relevamientos periodísticos de esta semana. Presentar la queja por el fondo vial como si Misiones fuera la castigada del reparto, cuando la provincia lidera ese mismo reparto, es la parte que sí se puede llamar chicana: el reclamo de fondo (que Nación subejecuta y guarda en bonos) es legítimo, pero la forma en que Fonseca lo montó, omitiendo que a la propia provincia no le fue mal en ese reparto, arma un relato de víctima que los números no sostienen del todo.
Lo que casi nadie miró: Báez y las motos
En medio de todo esto, Báez trajo el expediente con más datos duros de toda la sesión y que prácticamente pasó desapercibido: un proyecto para modificar el Código de Faltas provincial por maniobras temerarias en moto (los "Willy"), motivado por la muerte de un joven de 26 años en la costanera de Posadas en julio. Los números que citó son verificables contra estadísticas oficiales: Misiones registró 140 víctimas fatales viales en 2025, con una tasa de 18 muertes cada 100.000 habitantes, la más alta del país y más del doble de la media nacional; a nivel nacional el 46% de las víctimas fatales son ocupantes de motocicletas, proporción que en la región sube al 61% y en Posadas, según la Unidad Central de Emergencias y Traslados, al 86% de los siniestros atendidos. El proyecto no penaliza con el Código Penal (eso ya existe si hay muerte de por medio), sino que habilita secuestro preventivo e inhabilitación desde la primera maniobra temeraria, algo que hoy la ley solo sanciona con multa.
La deuda de las familias: lo que confirma el BCRA, y la otra campana
Cristian Castro (PAyS) trajo algunos datos a la sesión: la morosidad de las financiaciones a las familias pasó del 10,6% en enero al 12,8% en mayo, contra un 4% el año pasado. Ese es real según el último Informe sobre Bancos del Banco Central de la República Argentina (BCRA), desde ese punto construyó un relato más amplio: créditos tomados no para consumo sino para sobrevivir (comida, remedios), tasas de hasta 144% anual en préstamos personales y billeteras según el propio Central, y un mecanismo puntual que denunció en la provincia: empleados públicos que llegan al tope legal de descuento por recibo de sueldo (39%) con una financiera y automáticamente aparece otra (distinto nombre, mismo operador) para seguir descontando. Presentó un proyecto concreto, calcado de una ley de Chubut: prohibir los códigos de descuento a entidades financieras y consolidar la deuda de cada persona en un solo préstamo del banco oficial, a tasa tope del 35% y hasta 60 cuotas.
La réplica más filosa a su planteo no vino de otro bloque: la trajo el propio Castro, citando (de segunda mano) a través de un funcionario provincial, el ministro Safrán: "cada persona tomó el crédito libremente [...] no se puede desconocer una deuda alegremente". Bárbaro tomó la posta después sumando un dato sin fuentes, diciendo que hay entre 20 y 22 millones de argentinos endeudados y responsabilizando directamente al modelo económico nacional.
Ninguno de los dos mencionó, en cambio, la otra mitad de la película, porque según el BCRA son 6 millones de los argentinos en mora, 6 millones contra un universo de 47 millones de habitantes, la pregunta que hicieron los legisladores de por qué el Estado debería usar el esfuerzo de la mayoría para rescatar a la minoría la respondió el propio presidente Milei en entrevistas recientes, y es que no corresponde un rescate directo sino "mejorar las reglas del juego" (bajar impuestos e inflación en general, no dar subsidios puntuales), esto es clave porque buena parte de la responsabilidad es de los intendentes y gobernadores que suben tasas e impuestos provinciales, como Ingresos Brutos a bancos y billeteras como en algunas provincias, justo cuando Nación bajó otros tributos.
Hay un dato que tampoco apareció en el recinto y que matiza a los dos lados: el propio BCRA, en el mismo informe que cita Castro, señala que si bien la morosidad de las familias sigue subiendo, el ritmo de ese aumento viene desacelerando, y la probabilidad de que un deudor regular caiga en mora bajó por tercer mes consecutivo. Es decir: entra menos gente nueva en default cada mes, pero la que ya está adentro acumula más deuda sobre la misma base, así que el indicador total sigue en alza. Ni Castro lo usó para matizar su discurso, ni Bárbaro ni nadie lo trajo para sostener el argumento contrario. Es un dato real que ninguno de los dos lados citó porque no le sirve exponerlo por completo.
El chamamé de siempre
El reglamento le da a la Cámara 30 minutos para incorporaciones antes del plan de labor. Se estiraron a 66 minutos, con más de quince diputados pidiendo la palabra (muchos para beneplácitos de aniversarios, un encuentro de danzas árabes, dos nadadoras misioneras en aguas heladas frente al glaciar Perito Moreno, y la quinta Fiesta del Tractor en Colonia Aurora) sin que nadie, oficialismo incluido, frenara el reloj.
En el medio, Martínez (Encuentro Misionero) reclamó compromiso y asistencia a comisiones, señalando que un colega pidió preferencia para un tema y después faltó a la comisión donde se trataba. Lo dijo después de una tanda de discursos de quince y veinte minutos en el mismo recinto que él integraba.
Y sobre Bárbaro, ya que volvió a aparecer en esto: usar el tramo de un expediente sobre deuda familiar para meterle quince minutos de Mundial, Senado, Lula y JP Morgan no es simplemente "un tema que nos afecta", como se excusa siempre. Tiene sobrados espacios (vocería propia, redes, entrevistas, la banca de diputado nacional que también ostenta) para plantear esos temas con igual o mayor repercusión. Usar el recinto provincial, con el reloj de la Cámara corriendo y un expediente puntual esperando, para pegarle a quien está en la vereda ideológica de enfrente, empieza a sonar menos a coherencia militante y más a excusa reciclada cada sesión.
El cierre: del recinto al Muro de Berlín
La ronda de homenajes cerró con Centeno recordando a San Martín (bien documentado, sin nada que objetar) y con Butvilofsky usando el 65° aniversario del inicio de la construcción del Muro de Berlín para hablar de "los muros que empiezan mucho antes de los ladrillos". La imagen puede estar bien pero se queda corta donde más importa: habló de la división física y de no de la cuestión política que lo construyó, mucho menos hacia qué lado corrió la gente cuando por fin lo pudo cruzar. Esa es la parte del Muro de Berlín que de verdad importa como advertencia histórica (no el ladrillo) es justo la que el homenaje evitó tocar.
Imágenes gentileza: Canal 21
