La deuda argentina bajo la lupa: qué dejaron los últimos gobiernos y cómo evoluciona con Milei
Un recorrido por los números reales de la deuda estatal desde 2011 hasta hoy, con fuentes oficiales y privadas, sin omisiones ni versos.
Cuando se habla de deuda pública en Argentina, los números suelen aparecer aislados: sin contexto, sin comparación y, según quién los presente, con el énfasis puesto en lo que conviene mostrar. Este artículo reúne los datos disponibles de las últimas cuatro gestiones presidenciales e intenta responder una pregunta simple: ¿cuánto se endeudó el Estado bajo cada gobierno y en qué condiciones?
¿Qué es la deuda estatal neta y por qué importa?
La deuda pública que publica el gobierno cada mes mide lo que debe el Tesoro Nacional, pero deja afuera los pasivos del Banco Central: los bonos que emite para absorber pesos, los préstamos con bancos privados (repos) y otros compromisos. La deuda estatal neta suma todo eso y, además, descuenta los activos de ambas instituciones, incluyendo las reservas internacionales.
El resultado es una foto más honesta del patrimonio real del Estado: no solo cuánto debe, sino cuánto tiene para respaldarlo. Es el criterio que usan muchos economistas independientes para comparar gestiones sin que el tipo de cambio o la contabilidad creativa distorsionen el cuadro.
Los últimos cuatro gobiernos, uno por uno
Tomando ese indicador, el panorama de los últimos tres gobiernos completos muestra diferencias marcadas, tanto en magnitud como en el tipo de deuda que acumularon.
El mayor incremento de deuda estatal neta en términos absolutos se registró bajo Alberto Fernández, con más de 104.000 millones de dólares, de los cuales más del 71% correspondió a deuda en pesos. La gestión lo presentaba como "financiamiento en moneda local", pero el stock creció en una magnitud sin precedentes recientes.
El segundo mandato de Cristina Kirchner sumó casi 70.000 millones, con una característica particular: las reservas del Banco Central se desplomaron de 39.674 millones de dólares en 2011 a apenas 4.517 millones en 2015. La deuda no solo creció; el respaldo se evaporó.
Macri acumuló 45.220 millones, con un perfil distinto: más deuda en moneda extranjera a través de bonos y el préstamo del FMI, pero con cierta recomposición de reservas y reducción de pasivos en pesos. El problema fue la concentración de vencimientos en dólares, que dejó al país vulnerable cuando los mercados le cerraron el crédito en 2018.
La gestión Milei: dos etapas muy diferentes
Desde diciembre de 2023 hasta el 31 de marzo de 2026, la deuda estatal neta bajó en 23.151 millones de dólares. Pero ese número resume dos períodos con dinámicas opuestas.
La deuda neta cayó 44.423 millones de dólares. El principal factor fue la devaluación inicial de diciembre de 2023, que redujo el valor en dólares de la deuda en pesos que tenía el Banco Central. También hubo acumulación de reservas internacionales en los primeros meses.
La deuda neta subió 21.272 millones de dólares. Las causas: la apreciación del peso encareció en dólares la deuda en moneda local; el Estado tomó nuevo financiamiento del FMI (ampliación de abril de 2025); y el Banco Central recurrió a repos con bancos privados por alrededor de 6.000 millones de dólares.
En términos de deuda bruta (el indicador oficial) el stock llegó a 483.830 millones de dólares en marzo de 2026, equivalente al 57,9% del PBI, con 46% en pesos y 54% en moneda extranjera, según datos de la Secretaría de Finanzas.
El dato que no suele aparecer en los titulares
El nuevo endeudamiento de la gestión Milei tiene una característica que los analistas señalan como relevante para el mediano plazo: una parte significativa se tomó con acreedores que tienen prioridad de cobro sobre los bonistas privados. El FMI y los bancos que operan mediante repos son acreedores senior, es decir, en caso de dificultades de pago, cobran primero.
Esto tiene una consecuencia práctica: si Argentina necesitara en el futuro renegociar condiciones (plazos o tasas), hacerlo con el FMI o con bancos privados es considerablemente más difícil que con tenedores de bonos de mercado. La deuda puede ser menor en términos netos, pero su composición la hace menos flexible.
Las reservas: el otro lado de la ecuación
Las reservas netas del Banco Central siguen siendo negativas, aunque mejoraron sustancialmente respecto del punto de partida. Al asumir Milei, las reservas netas marcaban menos 10.569 millones de dólares (herencia de una caída que comenzó en 2019, cuando eran positivas en 16.501 millones). La mejora inicial fue importante, aunque el nivel de reservas brutas todavía no alcanza los estándares que los mercados consideran holgados para una economía del tamaño de la argentina.
Lo que los datos no resuelven solos
Los números muestran que la deuda estatal neta es hoy menor que al inicio de la gestión actual, y que los tres gobiernos anteriores la incrementaron en proporciones mayores. Al mismo tiempo, muestran que desde 2025 la tendencia se revirtió y que el perfil de los nuevos acreedores introduce condicionantes que no existían antes.
Comparar montos de deuda entre gobiernos exige también considerar el contexto en que esa deuda fue contraída: el nivel de actividad económica, el tipo de cambio vigente, la tasa de interés, el superávit o déficit fiscal de base. Un mismo número puede ser manejable o crítico según esas variables.
Lo que sí es posible afirmar con los datos disponibles es que Argentina lleva más de una década con deuda estatal neta en aumento bajo prácticamente todas las gestiones, con la excepción parcial del período 2024 —que se explica en buena medida por factores cambiarios puntuales más que por una reducción estructural del endeudamiento.
