El diputado provincial Martín Arjol volvió a poner en agenda uno de los temas más sensibles y rechazados por la ciudadanía misionera: la represa de Corpus. Presentó un proyecto para convocar a un nuevo plebiscito, reactivando una discusión que en 1996 fue saldada con un amplio rechazo en las urnas.
La iniciativa, acompañada por el legislador Miguel Orlando Núñez, solicita al Poder Ejecutivo que evalúe una nueva consulta popular para avanzar con la obra en la zona de Pindo-í. El planteo ya genera controversia, no solo por el proyecto en sí, sino por el costo político que podría implicar reabrir un tema resistido incluso hasta el día de hoy por gran parte de la población.
Arjol fundamenta su propuesta en la situación energética de la provincia, mencionando el aumento de la demanda, cortes en el suministro y la dependencia del sistema interconectado nacional. También cuestiona el uso de generación con diésel y plantea limitaciones en las energías renovables.
El legislador sostiene que el contexto cambió desde 1996 y menciona incomprensiblemente el caso de Yacyretá como "antecedente de beneficios para la región". La propuesta vuelve a encender cuestionamientos sobre el impacto ambiental, social y la legitimidad de insistir con un proyecto que mantiene un alto nivel de rechazo ciudadano.
Pero no todo es negativo, en paralelo también presentó otra iniciativa para promover pequeños aprovechamientos hidroeléctricos, apuntando a diversificar la generación energética en Misiones.
